El reverso de los días, punto de hebra neutro

En Zaragoza son amigos del viento, cierzo le apodan y es que son muchos los días que se presenta, aunque a veces solo saluda levemente. Yo aún estoy acostumbrándome, hay veces que pienso que solo le falta hablar, intenso, denso, se hace ruido rutinario, como el sonido de los coches en el centro de Madrid. Al final, a todo nos adaptamos. La lluvia es menos frecuente salvo que quede con mi amiga Eva, al final, doña aguas la voy a llamar, jaja… Desde mi llegada a la ciudad, cada encuentro con ella, no falla, día de lluvia y ya puede hacer mucho que no llueve o anticipar un día soleado… Así, hoy, domingo, habíamos quedado para desayunar y el reverso del día dispuso la quedada. De desayunos vintage y clásicos va la cosa, pero esto es solo el salvamantel.

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